6º. Día 29-06-2005
Nos llaman por el telefonillo a las 7 de la mañana, ya ha amanecido, el cielo tiene un color especial, yo creo que a lo lejos lo que se ve es la península del Sinaí, hemos dormido 8 horas seguidas, todo un recor. Bajamos a desayunar, tiene todo una pinta envidiable, pero tengo que tener cuidado para no contaminar luego el mar Rojo, así que me contengo un poco y sigo haciendo dieta.
Nos vienen a buscan en furgonetas-taxi, no pegan mucho esas furgonetas en las puertas del Hilton, parecen que vienen a recoger chatarra en vez de turistas que van a hacer buceo. Al llegar al centro de buceo, nos volvemos a juntar los del grupo como habiamos quedado, asi aprovechamos para volver a quedar para ir a comer al día siguiente, hay que firmar un impreso, que me imagino que debe de decir que si te comen los tiburones, nos quedamos con tu casa, tu coche y tu mujer, porque no entendí casi nada. Hay un empleado que asigna las aletas y con solo mirarte el pie sabe el numero que calzas, también reparten las gafas y los tubos, que por cierto yo me los lleve de aquí por el modico precio de 10 euros para no tener que usar los de allí, porque tienen que estar más chupados que la pipa un indio. Montamos en el barco, no está nada mal, los he visto mejores, pero para lo que es, es suficiente, y después de navegar durante ¾ de hora, llegamos a un coral, allí me tiro el primero al agua, cuanto más tiempo esté mejor, ocasiones como esta no pasan muchas veces en la vida y hay que aprovecharlas. Mientras a algunos les enseñan a bucear, yo me atrevo a alejarme un poco y ver los fondos, si soy sincero no me gustó mucho, ya que el coral estaba bastante estropeado y había muchos sedimentos en el fondo, tampoco había mucha fauna, en total me tiré 2 horas en el agua, y para lo cual lo previne metiendome con una camiseta y protector solar del 30, todo lo que se ponga uno con este sol no es suficiente. Nos llaman a comer mientras el barco está fondeado, por supuesto lo que predomina es el cordero, el pollo y el arroz, no sirven bebidas alcoholicas, asi que habrá que acompañarlo con agua o con coca cola. Estamos un buen ratito anclados, y mientras nuestro barco sigue anclado, con el meneito del mar, algunos aprovechan para echar una siestecita, los demás hacemos una tertulia con el guia para que nos hable de sus costumbres y religión, notamos que ciertos temas son tabú y le ponemos en compromiso, sobre todo con la religión y la homosexualidad (la verdad es que fuimos un poco cabroncetes). Vuelve a zarpar el barco rumbo a otro coral, de momento estoy un poco decepcionado, espero que lo mejoremos. Dios mio, este coral es impresionante, como no nos han traido aquí directamente, los corales estan llenos de color, hay muchos peces, distingo a los payaso (si, ya se, tambien los hay fuera del agua), rayas, erizos, es fantástico, Egipto también es bello bajo el agua, lo recomiendo porque no hace falta saber bucear ni nada parecido, tampoco se pasa miedo si no piensas en los tiburones, de los cuales ni siquiera nos han hecho ningún comentario, porque si no se quedan sin clientes. Después de estar tanto tiempo en remojo como los garbanzos decido salir del agua a regañadientes, pero estoy agotado, no me importa, podría estar muchas más horas, pero hay que volver. En cubierta es difícil pillar sombra, el sol abrasa, hay que tener mucho cuidado de no convertirte en un “pincho moruno” (que gracioso). Al llegar al puerto quedamos nuestro grupito en ir a Hurgada después de cenar, a mi mujer no le hace mucha gracia salir del “fortín” (hotel), pero la convenzo ya que vamos acompañados por la familia de Risos, Paco y Tina, ya somos muchos si nos quieren secuestrar, porque para darnos de comer somos demasiados. Cogemos un taxi en el exterior del hotel, a los taxis no les dejan acceder al interior del recinto, en principio nos pide 30 libras, pero Enric me recuerda a Marco Polo negociando y lo hacemos por 20. El interior es un poema, el techo forrado a algo que imita al mármol, y los asientos parecen que han celebrado un cumpleaños una manada de Rotbailer, está todo mordisqueado. El compañero del taxista se identifica como Osama, yo claro tengo la broma facil y le digo Bin Laden, parece que no tiene mucho sentido del humor por el careto que me pone, no se que coño le dice al conductor, pero a partir de ahora se transforma en Carlos Sainz y nos hace una demostración de ralli hasta llegar al Macdonals que es donde nos deja, pactamos con el dichoso Osama que nos recoja a la vuelta por el mismo modico precio de un euro por pareja, osea 20 libras. Esto empieza a ser el Egipto que quiero conocer, sin el cordón umbilical que nos une al guia y ver como son las gentes en estado puro. La ciudad es bastante fea, dominada por una via principal donde se agolpa todo el comercio y donde me llama mucho la atención es la cantidad de carteles escritos en ruso y el aspecto playero tipo Benidorm de hace 30 años, con un salpicado de tiendas de marca y auténticas horteradas.
Después de un buen paseo y alguna compra, decidimos sentarnos en una terracita a tomar algo, en cuanto nos ve el camarero, no se corta un pelo en hacer que se levanten de una mesa 2 individuos de su misma etnia (me entendeis verdad?), los turistas somos más suculentos. Nos tomamos unas coca-colas (estas sin envenenar) y unas cervecitas de ½ litro marca Stella (bastante buena), las cocas nos las cobran a 3 libras y las cervezas a 6, mientras pasamos el rato viendo pasar a la gente, es lo mismo que hacen ellos, dice el refran: donde fueres haz lo que vieres.
Nos dirigimos hacia donde hemos quedado con el majara, no se como se las apañan pero de entre toda la gente que hay nos reconoce enseguida y nos lleva camino del hotel haciendo alardes de conducción y de omisión del codigo de la circulación, la verdad es que reimos por no llorar porque las barbaridades que iba haciendo no las he visto en mi vida. Al llegar al hotel, el tal Osama que es el que se erige en interlocutor, al ver que nos lo hemos pasado bien, decide cobrarnos 30 libras, 10 mas que el viaje anterior, lo que no sabe es que llevamos a Marco Polo con nosotros y le daría las 20 libras y encima se quedaría sin propina por listillo.
Nos fuimos directamente a la cama pensando que al día siguiente no había ninguna actividad programada mas que la de forrarnos a comer marisco.
Ultima actualización el 09-12-2005 @ 09:23 am
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