Quiero escribir este diario pensando en que los viajes se viven 3 veces por lo menos, una preparándolo, otro haciéndolo y otro recordándolo.
Ahora me doy realmente cuenta de todas las cosas que pasan en un día, muchas de ellas quedan en el olvido por lo insignificantes que son, pero realmente estas son las mas importantes.
He intentado recordar las más posibles, si algo queda en el tintero y alguien que me lea y ha realizado el mismo viaje que yo, le agradecería que me refrescara la memoria, la cual no puedo presumir mucho de ella al igual que de mi forma de escribir, nada profesional ni ortodoxa, así que pido perdón por todos los errores que pueda cometer.
Este diario va dedicado a todos mis compañeros de viaje y al formidable guía que he tenido en Egipto llamado Abdul o Abdulito para los amigos.
Va por vosotros:
Paco, Tina, Carlos, Rosa, Juan Carlos, Minerva, Yolanda, Fernando, Conchi, Enric, Enric Jr. y Montse mi mujer que ha aguantado este viaje como una campeona.
1er. Día 24-06-2005
Suena el despertador a las 6 de la mañana, parece mentira que salga hoy para Egipto, pero primero hay que cumplir con las obligaciones laborales e ir a la oficina, ya que desde allí saldremos para el aeropuerto. Como los viajes largos me dan mala espina con las comidas, me escapo un momento de la oficina para comprar unas buenas lonchas de jamón y una barra pan para preparar los bocadillos, ya que la hora de salida del avión esta prevista para las 14.30, (mala hora para embarcar y luego comer). Montse llega a buscarme a la puerta de la ofi, para poder coger un taxi ya que las maletas las traje en mi coche y este se queda en el aparcamiento, así ganamos un poco de tiempo para llegar al aeropuerto. Llegamos con el tiempo justo para facturar, por supuesto le pido al caballero(luego retirare este calificativo y lo cambiare por gilipollas), que me atiende en el mostrador que me de unos buenos asientos, el me confirma que me los daré e iré muy bien. Empezamos bien, esto tiene buena pinta. Pasamos a la zona de embarque y mientras me deleito con mi trompeta de jamón nos amenizan unos cubanos de una orquesta con su música. Así si que da gusto viajar, que bien sale todo.
Nos llaman para subir al avión, la gente se arremolina sobre la puerta de embarque y cogemos el autobús que nos traslada al avión, lo primero que pienso es que pequeñito me parece el avión y cuanta gente sube. Por fin encuentro mi sitio, no puede ser, se habrá equivocado el caballero en cuestión, aquí no entra nadie, cuando me siento, veo que mi cara queda a un palmo del asiento delantero, no exagero, el pedazo de gilipollas me la ha colado doblada y además se estará partiendo el pecho de risa. Asumimos nuestra situación que va a durar aproximadamente 5 horas hasta que llegue a Assuan, nuestro destino. No pueden empeorar más las cosas (digo yo), pues sí, mira tu por donde el asiento no se puede reclinar para atrás, ya que da a la salida de emergencia, y por supuesto el de delante, si lo echa hacia atrás, con lo cual ya me empiezo a parecer a una momia y la distancia entre mi nariz y el asiento delantero es de un palmo, osea, 20 cm y no exagero nada, si a esto le sumo que el de detrás va y se descalza el tío cochino, que a mi no me hubiera importado, si no fuera porque tenía los pies muertos, vamos que le asomaban ya los gusanos entre los dedos, (madre mía, madre mía la que me espera). Pero bueno, se empieza a animar el viaje y llega la hora de la comida, nos traen 3 albóndigas 3, que ojala que en vez de redondas hubieran sido tipo hamburguesa, ya que no hay sitio para los dos, o la albóndiga o yo, pero los dos a la vez no. Menos mal que la flauta que me comí hace un rato cubre mis deseos de comer.
Por más que miro a mi alrededor no conozco a nadie, quien me diría que al final del viaje haría buenas amistades entre toda esta gente que me es desconocida.
Por fin llegamos al aeropuerto de Assuan, no me parece demasiado malo, nos reparten unas tarjetas para rellenar con nuestros datos y a continuación hay que pasar la aduana, nosotros pasamos los primeros ya que el visado lo traemos desde España, nos costó 25 € y una foto, el resto de la gente tiene que hacer cola y nosotros pasamos a recoger las maletas, no hay ningún incidente con ellas a pesar de lo gafe que soy y de mis temores a verme con los mismos calzoncillos todos los días.
Nos dirigimos al autocar, y el primer recibimiento egipcio es querer cogerme las maletas para desplazarlas 20 metros y quererme cobrar 1 €, el guía me dice que no hay que dar nada que las propinas están incluidas, pero yo prefiero llevarlas y estreno mi egipcio con un La, La (no, no). Somos los primeros en subir al autobús, detrás de nosotros sube una pareja que a la sazón serán nuestros compañeros de viaje inseparables Yoli y Fer. Yo miro el reloj por si nos diera tiempo para poder visitar Philae por la noche, el último pase es a las 10 y ahora son las 9.15, uf, que difícil lo veo. El caso es que mi gozo en un pozo, nos tiramos en el autobús 1 hora de espera al avión que viene de Barcelona, el caso es que en el vendrán el resto de amigos que haremos después.
Salimos del aeropuerto hacia el barco, me llama mucho la atención de que están los parques llenos de gente a pesar de la hora que es, las 11.30. También nos dicen que es el día de fiesta y la gente aprovecha que hace fresquito, por decir algo. Veo desde el autocar la desviación a Philae, que decepción más grande. Los números de las habitaciones los tenemos ya asignados de antemano, esperemos tener suerte, ya veremos. Llegamos a barco y la verdad es que el Nile Crawn II tiene bastante buena pinta, a ver que habitación nos toca, efectivamente, abajo y al lado de los motores y la lavandería (me ca.... en los faraones y sus dinastías), ya decía yo que con la suerte que tengo, en fin, cenamos y nos retiramos a la habitación ya que nadie quiere coger una calesa y dar un paseo por Assuan, ya que será nuestra última oportunidad de conocerlo, duchita, y o dios, es la una de la madrugada y nos han dicho que llamarían al teléfono a las 3.15 para ir a Abu Simbel, bueno esto último no hace falta, porque con el ruido de los motores que vibra el cabecero (y no exagero) y el aire acondicionado que también suena, apenas dormimos una hora.
Ultima actualización el 08-30-2005 @ 11:42 am
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