 |
Últimas fotos |  |
 Menú |  |
 Descargatela |  |
 Los Blogs de usuarios |  |
 Titulares Aleatorios |  |
 Jeroglificateate |  |
 Webs Amigas |  |
 TEMPERATURA EN EGIPTO |  |
 |  |
|
VIAJAR A EGIPTO - Hoteles, motonaves, excursiones, historia, arqueologia, foros, chats, fotografias y mas...: Diario de Usuarios |
|
|
DIARIO DE RICHI (10º dia) EL CAIRO Enviado el: 12-02-2005 @ 09:56 am |
|
10º. Día 2-07-2005 (El Cairo)
Hay que aprovechar bien el día, es el último entero que nos queda y muchas cosas por ver, tenemos que hacer preferencias y descartar otras, algunas serán acertadas otras no.
Hemos quedado en la puerta del Museo Egipcio con la familia de Risos, pero Aladino recoge primero a Yoli y Fer y después pasa a por nosotros, se caen del equipo no sin su pesar Tina y Paco que tienen contratada la excursión desde que montaron en el barco, y nos dijeron de aquello de ojala lo hubiéramos sabido.
Al llegar a la puerta del museo nos volvemos a encontrar con Risos, decidimos sobre la marcha el programa que más o menos tenemos pensado y dejamos para la tarde la visita al museo ya que por la mañana es cuando lo hacen las excursiones programadas.
Empezamos yendo a ver la ciudad de los muertos, ya que hoy podemos ver la tumba de Mohamed Ali (no el boxeador que anda vivo y coleando). Es muy interesante, tiene siete cúpulas, una por cada día de la semana, ya en su interior están las tumbas de hombres y mujeres dispuestas por separado, esta gente lo llevan a rajatabla hasta las tumbas y encima se distinguen unas de otras por un gorrito en su cabecera, los que lo tienen son hombres. Mientras Risos aprovecha para entrar en la casa donde estuvimos ayer, en ningún momento tengo sensación de inseguridad al contrario, existe una gran calma y se ve poca gente por la calle, algún niño se acerca con timidez a pedirnos cosas, nosotros que vamos preparados para ello les obsequiamos con cosas que en sus caras inmediatamente se ve reflejado.
Ahora toca ir a la ciudadela, ayer la vimos de noche y era espectacular, pero toca ver su interior, son dos mezquitas, la más conocida es la de Alabastro, hemos venido preparados para entrar, o sea, pantalones largos, las chicas mangas largas, porque si no cumples con estos requisitos te calzan una capa verde más tiesa que el capote un torero, merece la pena ir preparado, los zapatos los puedes dejar en la entrada a cambio de cómo no de una propina, o los llevas en la mano. Nos sentamos en el centro de la mezquita, en el suelo haciendo un corro para poder divisar todo el entorno, son espectaculares las lámparas, también es de agradecer la temperatura del interior, sensiblemente más baja que afuera, donde el día a amanecido con calima y un calor insoportable. Ya en el exterior hay unas vistas panorámicas del Cairo, Madrid es una aldea al lado de las dimensiones de esta ciudad, si no fuera por la calima se verían las pirámides. De la mezquita sale una torre que no tiene nada de particular y menos rodeada de andamios que si no fuera por el reloj que tanta historia tiene o tal vez por el hecho que protagonizó la versión primera de la estafa del toco-mocho. Resulta que los franceses listos ellos se lo cambiaron a los egipcios por el obelisco que actualmente está en Paris en la plaza de la Concordia. Este obelisco es el gemelo que está delante de los pilonos de entrada al templo de Karnak, vaya morro. Andando nos vamos a ver la otra mezquita, menos visitada pero no menos bella y tampoco tan espectacular, pero merece la pena verla. Deshacemos nuestros pasos y volvemos al taxi que espera en la parte de la ciudadela, unos niños se acercan a nosotros y Risos les regala unos pequeños juguetes, pero nuestra sorpresa es que salen corriendo y creemos que desaparecerán, pero al rato vienen más, deben de ser hermanos pequeños, el caso es que ver tanta felicidad a cambio de tampoco le contagia a uno la alegría.
Ahora nos dirigimos entre el denso y desorganizado tráfico del Cairo (esto merecería un capítulo aparte) a la mezquita y la madraza del Sultán Assan, el caso es que particularmente me gusta más esta que la de Alabastro. Aquí dejamos el calzado a la entrada cosa que más tarde me arrepentiría, entre el dinero que nos pedía el hombre por vigilarlo y que no llevaba calcetines (me da repelús recordarlo), pero el interior me parecía mucho más misterioso, en las zonas donde daba el sol, el mármol me quemaba los pies, salimos corriendo los que estábamos descalzos bajo la atónita mirada de los presentes, algunos de ellos estudiantes del Corán, como luego me confirmaron al intentar entablar conversación con ellos, no sabían inglés y el mío no es de libro, pero entendí que eran estudiantes de dibujo, me acogieron muy amablemente y se esforzaban por hacerme entender que estudiaban las geometrías del suelo y de los arcos de las puertas, yo les dije que era parte de mi profesión, ya se que no viene a cuento pero tenia el deseo de comunicarme con ellos. Al salir y recoger los zapatos se nos olvida darle una propina al hombre de la entrada, pero el nos lo hace entender de forma aspaventosa, le di unas rupias y con este gesto lo que hice fue acrecentar su cabreo, conclusión, nos dimos media vuelta y le dejamos que se acordara de mis antepasados cristianos.
Al coger el taxi, Aladino nos lleva al barrio Copto, a estas horas está todo abierto y podremos ver con más detalle y en grupo lo que no pudimos ayer contemplar. Las calles están llenas de turistas, le quita encanto pero no queda más remedio. Vemos en primer lugar la Sagrada Familia, donde dicen que estuvieron San José, la Virgen Maria y el Niño, pero no se puede acceder, ya que está situado en el sótano y este está inundado y en restauración, se puede ver a través de una pequeña verja. Continuamos hacía la iglesia colgante, la llaman así porque está suspendida sobre una calle, se puede ver a través de una ranura en el suelo con un cristal la calle que pasa por abajo.
Mirando el reloj vemos que se nos hace tarde y tenemos que buscar un sitio para comer, por el camino de vuelta al taxi, se me acerca un lugareño y adivinando que soy español y me dice con voz potente lo que no me imaginaría en ningún momento ¡¡¡¡¡CUÑAOOOO¡¡¡, joder que susto me ha metido el tío este.
Aladino nos propone ir a comer al mismo sitio de ayer, pero es que hay que atravesar todo el Cairo hasta llegar a Guiza, pero nosotros le insistimos que queremos ir al Felfela que está en el centro y que ya conocemos, yo comprendo que allí le den comisión o de comer, pero el tiempo es oro y no podemos perderlo yendo y viniendo y más teniendo que visitar el Museo del Cairo. El caso es que solo tardamos 10 minutos en llegar al restaurante y al otro hubiera sido cerca de 1 hora, también nos quiere llevar a una tienda de papiros, pero como luego vamos a ir al Bazar, también declinamos la oferta, eso hace que no le siente muy bien, pero así es el tema y se tiene que aguantar. Ya en el Felfela, y con un hambre del demonio, comentamos como ha ido la mañana y lo que vamos a hacer por la tarde, todo esto acompañado de un escalope que hacen estupendo y por supuesto la cervecita Stella.
Llegamos andando al Museo en 10 minutos y le decimos a Aladino que nos espere en la puerta para luego ir al bazar.
Antes de entrar en el museo se pasan unas fuertes medidas de seguridad, tanto en el entorno como para los objetos que se llevan en mochilas, etc.
Se ofrecen en la puerta infinidad de guías para ver el museo, nos piden 30 euros por una hora, nos parece exagerado, les decimos bastante menos, pero los tíos no están por la labor y parece que tienen el bolsillo lleno de los turistas de la mañana, entonces tiramos de la Lonely y que nos bastará para hacer un recorrido básico que es lo que queremos. Ya se que es un museo para pasar días enteros, pero solo tenemos 2 horas y hay que ver lo más importante. Subimos a la primera planta, es un acierto entrar por la tarde porque hay poca gente y puedes pasear por los pasillos cómodamente observando la infinidad de objetos, que en unos casos más que expuestos, parecen almacenados. Hace bastante calor, yo pensaba que el museo estaba climatizado por aquello de la conservación, pero no, solo lo estarán las salas principales. Estamos deseando llegar a la sala de Tutankamon para admirar todo lo que a lo largo de mi vida había imaginado. Después de caminar por unos largos pasillos llenos de todo tipo de objetos maravillosos llegamos a la puerta donde están todos los tesoros de Tutankamon, y en el centro de la sala está la famosa máscara, me parece irreal, cuanto tiempo esperando este momento, parece que la que observa es la máscara y no yo, decido ver todo el resto del tesoro, es inmenso y la variedad de joyas y objetos, no se como podían entrar en la cámara funeraria tantas cosas. La sala está climatizada, justo detrás de la máscara y al lado de los sarcófagos hay un asiento del que tomo posesión y aprovecho para admirar semejante obra de arte, tantas veces lo había visto en los libros del colegio que sigo sin creer que la tengo delante, el tiempo corre sin yo darme cuenta, este es un sitio de donde tampoco quiero irme, pero el resto de los compañeros me tienen que sacar casi a la fuerza, prometo en ese instante que tengo que volver algún día. Caminamos entre infinidad de vitrinas en las que uno podría dedicar fácilmente 5 o 10 minutos, pero solo las podemos ver de pasada, hasta que llegamos a la sala de las momias. En esta sala hay que pagar aparte 70 libras, entramos unos pocos, pero ya que estamos aquí aprovecharemos a verlas, además el gran atractivo es la momia de Ramses II. No es muy grande, creo que hay como 10 momias, todas muy bien conservadas, en el centro está la de Ramses II, es increíble poder observarle a un palmo de mí, toda la grandeza de aquel hombre en una vitrina. No hay muchas explicaciones, me decepciona ver que es tan pequeño y muy poco lo expuesto, si no fuera por Ramses diría que uno se siente un poco engañado, pero ya que hemos llegado hasta aquí como lo voy a dejar de ver. Hay gente que tira fotos con los móviles sin que sean llamados la atención, entre ellos una mujer con la cara totalmente cubierta por un velo, yo intento hacer lo mismo con mi movil, ya que lo que perjudica los objetos es el flas y mi camara no lo tiene, pero cuando tengo todo listo para disparar la foto, veo que la memoria está llena y no lo puedo hacer, es como si aquella momia me hubiera impedido hacer algo que no está bien hacer, al final me alegro no haberlo hecho.
Salimos del museo bastante cansados, pero dispuestos a seguir exprimiendo el tiempo al máximo. Llegamos al taxi y Aladino nos propone ir a una tienda de papiros, no nos parece buena idea, se pone un poco pesado, tal vez sea por su comisión, si no yo creo que le daría igual, además Yoli y Fer tienen que volver al Hotel Zoser en la zona de Pirámides porque tienen problemas con el horario de su vuelo mañana, pero Risos y yo decidimos darnos un último homenaje yendo otra vez al Bazar Khan El Khalily.
Aladino nos deja a las puertas del bazar y se lleva a Fer y a Yoli, después nos volverá a recoger. Empezamos a caminar, hay muchas tiendas cerradas, es domingo, pero yo creía que cerrarían los viernes por aquello de su fiesta, pero creo que se amoldan a los horarios occidentales. Según caminamos por su calle principal, nos reconoce un vendedor y nos saluda ofreciéndonos entrar de nuevo en su tienda (esta gente vende polvorones en el desierto). Me decido a comprar una sisa, veo primero unas tiendas y luego decido comprar, me dan un precio elevado y viendo que con el regateo no avanzo me voy a la tienda de al lado, con lo cual creo un conflicto entre vendedores que casi llegan a las manos. Además de elegir la sisha, con lo que me han dicho, hay que probarlas, yo no soy fumador, pero me tengo que hacer pasar por ello, en el suelo y en cuclillas procede el vendedor a instalarla, y me ofrece empezar a fumar, yo tengo que dar el pego, y empiezo a fumar, dios mío, que asco, pero aguanto el tipo y suelto el humo por la nariz, me tengo que aguantar las ganas de toser para no quedar fatal, prueba superada, consigo un buen precio y me lo envuelven para llevar. Compramos unas camisetas y poco más. Empiezo a estar cansado y Enric, su hijo y yo, nos sentamos en una terracita a tomar algo mientras Montse y Risos disfrutan como enanas viendo tiendas. Hasta Montse se atreve a irse sola, creo que a estas alturas le ha perdido el miedo a caminar sola en el bazar y por fin la ha entrado Egipto dentro. Es fantástico observar la vida cotidiana de esta gente, desde vendedores discutiendo entre ellos, un chavalín regando su parcela de tienda con increíble habilidad con una botella de agua, hasta una señora vendiendo collares de jazmín, podría estar allí sentado todo el tiempo del mundo, se lo recomiendo a todos que sientan esa experiencia.
De pronto me doy cuenta de que esto se está empezando a acabar, hay que volver al taxi que nos viene a recoger (esto es un chollo, chofer todo el día por 10 euros la pareja). Risos, que lleva medio bazar en su bolso, le empieza a hacer regalos a Aladino para el y su familia. Al llegar al hotel nos hacemos unas fotos para recordarle lo bien que lo hemos pasado.
Todavía tenemos tiempo para darnos una ducha reparadora, ponernos ropa limpia y salir a cenar por los alrededores del Marriott. No tenemos miedo a salir solos, ya empezamos a comprender a esta gente. Por el camino vemos una estupenda librería, muy occidental con cafetería incluida, tienen hasta cuentos para niños en español, observo que hay una infinidad de libros de egiptología, me los llevaría todos, pero eso no puede ser, que lástima, no llevo dinero egipcio encima para pagar un libro doble sobre las láminas que dibujó David Roberts en el siglo XIX, no importa, volveremos mañana a por él. Vemos una pizzería al lado de la librería, es una buena idea comer distinto, echo de menos nuestro tipo de comida acompañada de una coca cola, nos ponen un par de pizzas enormes, a cambio nos cobran solo 9 euros por todo, me parece baratísimo.
De vuelta en el hotel, nos hacemos unas fotos para el recuerdo por los pasillos y salones del hotel, es como volver a la época de las colonias británicas y francesas, este hotel es un auténtico museo, está lleno de historia, y todo esto acompañado de una iluminación perfecta sobre todo los maravillosos jardines. La piscina está abierta las 24 horas con el servicio de socorrista y masajista, seria para disfrutar un par de días enteros sin salir de allí, pero no te vas a venir a Egipto para estar en el hotel, es mucho más atractivo todo lo que hay ahí fuera.
Por fin, después del agotador día nos vamos a la cama, no sin la pena que al día siguiente abandonaremos este encantador país, seguro que siempre recordaré este viaje tan increíble. Mañana solo nos queda un suspiro para aprovechar, así que me propongo madrugar para aprovecharlo de nuevo.
Ultima actualización el 12-02-2005 @ 09:58 am
|
|
| 
|